Novena, a María reconciliadora
PRESENTACIÓN

tapa-novena
Hace muchos años, después de meditar cada estrofa de nuestra oración de la Alianza con Dios, en María, se me ocurrió escribir las meditaciones en nueve días.

En ese entonces, las editamos como Novena de nuestro Movimiento Mariano y Contemplativo, Soledad Mariana. La considerábamos "nuestra novena" y la rezamos cada mes, del día 11 al día 19.

Ahora queremos hacerla de todos y todas, que deseen rezarle a María en este siglo tan lleno de divisiones, guerras, exclusiones, violencias..., sin dejar que siga siendo "nuestra novena" en Soledad Mariana.

Conociendo la historia de María de Guadalupe, podemos considerarla, con toda razón, "María Reconciliadora".

He agregado citas, al final de cada meditación, para que la Palabra ilumine cada estrofa, y alguna frase del libro Gotas y Charcos de Sal y de Sol, del Abad Bernardo Olivera, para que nos acompañen en nuestro diario vivir.

Me uno a la oración de quién desee acompañarnos en orar por la paz y la unidad de todas las personas.

Thelma C. de Lastra

 

 


INTRODUCCIÓN

El 19 de Diciembre de 1976, en la Basílica de Luján, consagrábamos nuestro Movimiento "Soledad Mariana" a la Virgen.

Aquél día quedó grabado en nuestra historia como un día de gracia y esperanza. Todo quedó en las manos y en el corazón de María, nuestra queridísima Madre, para que Ella se lo presente siempre a su Hijo, Jesús.

Cada vez que renovamos aquella Alianza, se renueva su gracia en nosotros.

Esta Novena es para prepararnos mejor a la renovación de la Alianza, el 19 de cada mes, recordando aquella primera que hiciéramos en Luján.

Concientes de que todos los cristianos somos marianos y contemplativos por el Bautismo, deseamos compartir con todo el Pueblo de Dios la propuesta de oración de esta Novena.

Estamos seguros que es un excelente medio para que María Reconciliadora llegue a todos los hogares y sea un buen camino para llegar al Padre.

 

P. Martín Serantes

 

 

DÍA PRIMERO

María,

Invocamos tu nombre para comenzar ésta Novena. Tu eres nuestra Madre y, como tal, estás siempre atenta a nuestras necesidades, velando sobre nosotros y lista para socorrernos. Queremos, entonces, mostrarte lo que tenemos en nuestro corazón: deseos, sufrimientos, temores, alegrías, gozos, en fin, todo lo que somos y vivimos para entregártelo, meditando por nueve días corridos tu misterio.

Queremos contemplarte, María Guadalupana, Madre Reconciliadora. Queremos mirarte como modelo a imitar. Eres toda de Dios y toda de nosotros. Sólo estando, como Tú, totalmente reconciliada con Dios y con todas las personas, podremos vivir el misterio que Tú vives.

En estos días, entonces, queremos pedirte que nos reconcilies con Dios y entre nosotros para ir meditando y ahondando en nuestra Alianza contigo.

Hoy te decimos:

Hija predilecta del Padre,
Madre del Hijo único de Dios,
Templo del Espíritu Santo
,

María, nunca existió ningún obstáculo, ninguna traba, en tu relación con Dios y en tu relación con todas las personas.

Tal era tu apertura a la obra del Padre que tu sí a Su invitación te convirtió de inmediato en Madre de Su mismísimo Hijo. Esto fue por obra y gracia del Espíritu Santo que plenificaba todo tu ser.

Nosotros, en cambio, nos herimos unos a otros y estamos llenos de trabas y obstáculos en nuestra relación con Dios y entre nosotros. Ayúdanos a reconciliarnos, para poder vivir el Reino en la tierra.

Tú vives eternamente en la Santísima Trinidad. Estás como enraizada en Su Misterio. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te eligieron para comprometerse eternamente contigo y, a través tuyo, con todos los hombres. ¡Eres hija, esposa, madre y templo de Dios!

Tú eres el modelo que nos atraes a la contemplación en tu soledad solidaria y solidaria soledad. En Ti se reconcilia todo. Nos hacemos uno, en nosotros y entre nosotros.

María, regálanos tu fe, que está iluminada por el fuego del amor, para vivir, desde ya, lo que esperamos, el Reino del Amor.

Lectura del Evangelio:

"En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazareth, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la Virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo" Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y se lo llamará hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?" El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y se lo llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó. (Lc.1, 26-38)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"Amar es querer el bien del otro y hacerle el bien; es afirmar al otro como digno, único e irrepetible; es obrar para que el otro exista más y siempre..." ("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.)


DÍA SEGUNDO

María, Esposa de san José.

Te casaste con José, a quién amaste con todo tu ser. Tú elegiste a este santo hombre como compañero de camino. Por eso te llamamos María de san José.

Tu amor a él fue fecundo, recreándose mutuamente en la interrelación. Fue libre; siempre respetaste sus tiempos y jamás lo forzaste. También tu amor a él fue promocional; tu santidad lo llevó nada menos que a ser padre de Jesús. Este amor tuyo hizo que se moldeara su amor conformándolo como amor virginal. Por eso José es y lo llamamos José de santa María.

Tu "Si" lo transformó en padre de Jesús. Al pie de la Cruz, Jesús te dio como hijos a todos los hombres. En esa aceptación tuya, Jesús transformó a José, también, en padre de toda la humanidad.

Así como José dio el nombre de Jesús, le enseñó a vivir, a desear, a trabajar, en fin, lo adoptó como hijo propio, queremos que nombre a Jesús en nosotros, para que vayamos transformándonos en El.

Que nos enseñe a vivir, a desear y trabajar solamente para gloria de Dios.

Queremos entregarnos a él y recibirlo como a nuestro padre. ¡Que nos adopte como hijos suyos! Así como te llamamos a Ti, Madre, queremos a partir de hoy llamarlo "padre José", pedirle su ayuda y, también, tomarlo como modelo de esposo, padre, trabajador, hombre de fe, de escucha obediente, de contemplativo.

No dudamos que, junto contigo, intercede permanentemente por nosotros.
Por eso le decimos: Padre José, condúcenos y protégenos como lo hiciste con María y tu Niño, Jesús e intercede siempre por nosotros.

Lectura del Evangelio:

"En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazareth, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue". (Lc.2,1-7)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"Dios es Amor; todos lo sabemos; el mismo amor con que nosotros amamos, no todos lo sabemos."
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.).


DÍA TERCERO

Te confesamos:
Inmaculada y Siempre Virgen,
Madre de Dios y de la Iglesia,
Asunta, Mediadora y Reina.

María Reconciliadora, por ser inmaculada toda tu vida tendió hacia "sólo Dios". El te eligió desde siempre para que seas Madre de Jesús.

Además, fuiste la primera y más perfecta seguidora de Cristo, y ahora estás en el Cielo, reinando sobre todo lo creado y mediando permanentemente en tu Hijo Jesús, por todos nosotros.

Eres Madre de Dios y Madre de todas las personas. Tu Único Hijo, Jesús, te planificó maternalmente y te convirtió en Madre Universal.

Al estar en el Cielo, estás más cerca de nosotros que nunca. Estás totalmente al servicio de tu Hijo y de su obra salvadora.

Convencidos de esto es que podemos realizar nuestros trabajos cotidianos reposando confiadamente en Ti.

Así como la Salvación vino a través tuyo, la salvación definitiva, el Reino del Amor, se va a instaurar a través tuyo. ¡Apúralo! ¡Qué venga ese Reino que tanto deseamos!

¡Esperanza nuestra! ¡Tú eres primicia anticipada de nuestra futura resurrección!

Regálanos tu soledad solidaria y tu solidaria soledad, para vivir bajo la mirada de Dios, adheridos a Su Palabra y en comunión con todos los hombres.

No dejes que ninguna diferencia nos separe entre nosotros. Que sintamos y vivamos esa igualdad de todos ante Dios. ¡Despierta nuestro corazón filial y fraterno que duerme en cada uno de nosotros! De esta sola manera podremos cooperar con la obra del Espíritu santo en nosotros, y, así, adelantar el Reino que pedimos diariamente en el Padrenuestro.

 


Lectura del Evangelio:

"En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y junto con el Ángel, apareció de pronto, una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

¡Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombres
amados por él!"

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado".
Fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María consevaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido." (Lc.2,8-20)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"Dijo un ateo: cuando veo un creyente alegre se me mueve el piso
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.).

 

DÍA CUARTO

María,
Dios te colmó de gracia
Para que fueras Madre de la Vida:
De Jesús y de la nuestra.


María reconciliadora, Tú, plenificada por el Espíritu Santo, vives la unidad del Misterio del Amor: Toda relativa a Dios y toda relativa a las personas.
Tú eres Madre Sacerdotal, oferente y ofrenda. De Ti nació quien nos trajo la vida y El te hizo Manantial de Su Vida para transformarnos a todos nosotros en un solo cuerpo, Su Cuerpo.

Reconcílianos a todos los hombres, varones y mujeres: negros y blancos, ricos y pobres, orientales y occidentales, los que tenemos distintas culturas, idiomas, costumbres, creencias. Que las diferencias nos enriquezcan y no nos separen. Que todas nuestras manos estén abiertas: para dar, el que tiene, y para recibir, el que no tiene.
Danos tu compasión para sufrir con el que sufre. Danos tu misericordia, para ser sensibles y prójimos de los más necesitados. Danos tu alegría para gozar con los logros ajenos. ¡Qué todos seamos uno, como Jesús y el Padre son Uno!

En ti, María, junto a Jesús, nuestra Cabeza, formemos una Comunidad de Vida y Amor. Que cada uno se vea y se sienta en el hermano. Que cada uno sepa ser el "tú" del que sufre soledad, desprecio, hambre, enfermedad, del que se queda sin vivienda, sin trabajo, que está sub-ocupado, sin familia, que sufre las consecuencias de una guerra, del que tiene cualquier necesidad. De esta sola manera viviremos ese "nosotros" que está en la misma esencia se nuestro ser. De esta sola manera formaremos una verdadera familia de hijos y hermanos.

Lectura del Evangelio:

"Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángeo antes de su concepción.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificadión, llegaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor". También debían ofrecer en sacrificio yn par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu fue al Templo y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios diciendo:

"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz,
como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos;
luz para iluminar a las naciones paganas
y gloria de tu pueblo Israel".

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: Éste niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestará claramente los pensamientos íntimos de muchos´.

Había también allí una profetiza llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada e su juventud había vivido siete años con su marido, Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén." (Lc.2, 21-38)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

 


Frase para meditar durante el día:

"El creyente goza sus alegrías y sus dolores y rechaza la vida indolora que ofrecen la propaganda del consumismo y los supermercados."
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.).


DÍA QUINTO

Deseamos llegar al Padre,
Por Cristo, de quien eres Madre,
En le Espíritu Santo que te habita


Tú eres la semejanza más perfecta de la Santísima Trinidad. Tu vida revela Su gloria. Eres lugar y signo de la Trinidad Santa, eres nuestro camino hacia Ella.

Ayúdanos a crecer en nuestra semejanza de Dios Trino. Ellos viven esa Comunión que los hace UNO, formando una Comunidad de Vida y Amor, en permanente Comunión interpersonal.

Tú nos alimentas, constantemente, con el Espíritu Santo para que tengamos la capacidad de vivir ese misterio de Amor entre nosotros.

Despierta, Madre, nuestra conciencia social, despierta nuestro sentimiento del nosotros primordial que duerme en nuestros corazones, tapado por nuestro egoísmo, orgullo, vanidad, competencia, envidia, en fin, todo aquello que nos separa y vuelve solitarios.

Que sepamos cooperar con el Espíritu Santo, poniendo los medios adecuados para liberarnos de todo lo que no nos deja ser hijos y hermanos.

Cristo, tu Hijo, nos mostró el Camino. Tú, Madre, llévanos de tu mano para conocer a Jesús, amarlo y seguirlo cada día con mayor intensidad.

Lectura del Evangelio:

"Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: ´¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo´. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:

´Y tú, Belén, tierra de Judá,
Ciertamente no eres la menor
Entre las principales ciudades de Judá,
Porque de ti surgirá un jefe
Que será Pastor de mi pueblo, Israel´.

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: ´Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje´. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar eb la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino." (Mt.2,1-12)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"Obediencia de amor: hágase tu voluntad, la cruz de cada día."
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.)

 


DÍA SEXTO

¡Queremos contemplarlos
Con la luz de tus ojos fieles,
Amándolos en el fuego de tu corazón en llamas!

Señora, sabemos que el lugar de encuentro con la Santísima Trinidad, por excelencia, es tu corazón. En él queremos habitar y reposar permanentemente, sabiéndonos amados por Ellos. En él queremos tener nuestros tiempos fuertes de oración y meditación de las Escrituras, para ir conociendo y enamorándonos cada día más de tu Hijo, Jesús.

Ayúdanos a guardar Su Palabra de Vida en nuestros corazones, como Tú lo hacías, para así encarnar a Cristo, transformarnos en El.

Haznos contemplativos, regalándonos tus ojos que ven por tu fe enamorada, para poder reconocer a Dios en todas partes y unirnos a El. Regálanos tu corazón en llamas, para ser fieles a su Amor en cada uno de nuestros hermanos.

María, hoy Jesús te vuelve a decir: "ahí tienes a tu hijo". Y nos vuelve a decir a nosotros: "ahí tienes a tu Madre".

Ese es el camino que nos nuestra Jesús, el camino que nos resultará más fácil: ¡vivir en tu corazón!

Todo lo que hemos pedido estos días pasados, nos es imposible vivirlo si Tú no lo vives en nosotros.

Queremos renovar nuestras promesas bautismales, renunciando a todo lo que nos separa de Dios y entre nosotros. Queremos entregarnos a tu Hijo para siempre, en Ti, Madre querida, dándote nuestras vidas, para que nos lleves en tu Corazón y nos ayudes a fortaleces nuestro hombre interior. Queremos ahondar en esta Alianza contigo que nos hace descubrir nuestro propio misterio de Amor. Queremos vivir, como Tú, en permanente búsqueda y hallazgo de Dios en la fidelidad de Su Amor.

Por eso nos entregamos
y ponemos en tus manos.
Confiamos a tu protección materna
y nos consagramos en alianza eterna.


Lectura del Evangelio:

"Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ´Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo´. José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumplera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:

´Desde Egipto llamé a mi hijo´. (Mt.2, 13-15)

Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: ´Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño´. José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquéalo reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas:

´Será llamado Nazareno´." (Mt.2, 19-23)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"La única condición para el seguimiento radical de Jesús es despojarse de todo lo que impide una entrega incondicional."
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.)

 


DÍA SÉPTIMO

Combatimos el pecado.
Creemos, esperamos y amamos.
Comemos a Jesús sacramentado.
Nos esforzamos y ejercitamos.
Dialogamos con el Verbo revelado.
Somos familia: hijos y hermanos.

Madre Reconciliadora: ayúdanos a estar abiertos y cooperar con la obra del Espíritu Santo en nosotros, para poder vivir santamente.

Tú fuiste la primera en cooperar, con tu vida ascética, con la obra de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tú creíste, esperaste y amaste. En tu unión con la Santísima Trinidad nació la Nueva Humanidad de la cual queremos ser parte activa.

Queremos decir un no rotundo a todo lo que nos separa de Dios y entre nosotros; y un sí firme y decidido a nuestra pertenencia a Dios. Queremos dialogar diariamente con Jesús, escuchando y meditando Su Palabra, para conocerlo y amarlo cada día más. Queremos comerlo y, junto con El que es la Cabeza, comer su Cuerpo formado por todos los hombres. O, mejor dicho, dejarnos comer por El y, en El, dejarnos comer por todos nuestros hermanos y hermanas. De esta sola manera podremos conocer el amor, crecer en El y, así, vivir en permanente Comunión, haciendo presente el Reino de Dios.

Regálanos tu fe, para creer sin ver, tu esperanza, para esperar contra toda esperanza y tu corazón enamorado para amar a la Santísima Trinidad y amarnos entre nosotros con ese fuego de tu amor.

Esto será posible, Madre, si en tu Corazón nos presentas a Jesús, nos concedes a Jesús y nos conformas con Jesús y despiertas nuestro corazón filial y fraterno que duerme en cada uno de nosotros.

Lectura del Evangelio:

Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: ´Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados´. Jesús les respondió: ´Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres." (Lc.2,41-52)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"Cuando la fe se enamora todo se transparenta y emerge el Dios oculto que salva."
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.)



DÍA OCTAVO

Consagrados en alianza eterna
testimoniamos la santidad de la Iglesia
y consolidamos su unión.
Aliados con Dios,
en la solidaridad y soledad de María,
compartimos lo que somos:
marianos y contemplativos al servicio de todos.

Queremos, María, ser testimonio de la vida íntima de la iglesia, robusteciendo nuestro vínculos fraternales y abriéndonos a la hermandad con todos los hombres, sin excepción alguna.

Nuestra Alianza con Dios, en tu Corazón, nos fortalece en nuestro ser hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Nuestra entrega fortalece la entrega de toda la Iglesia y más aún de aquellos que llevamos más cerca de nuestro corazón.

En Ti, María, con plena conciencia de que estamos aliados con Dios en su obra salvadora, queremos sembrar en el mundo la vida mariana y contemplativa. Lo queremos hacer sirviendo en silencio, buscando la gloria de Dios y no la nuestra.

Deseamos que todas las personas encarnen en su vida cotidiana Tu vida de fe enamorada en primicia de esperanza. Sólo así lograremos que en nosotros se una lo que hemos aprendido de nuestros Padres en la Iglesia, lo propio nuestro y que estemos siempre abiertos a los nuevo.

Deseamos, en Ti, construir una cultura contemplativa para éste siglo que vivimos. Una cultura que se fundamente en el amor: la comprensión, la solidaridad, la honestidad, el respeto mutuo...

Haz que siempre optemos por nuestros hermanos más pobres y que seamos obradores de paz en cada lugar que nos toque actuar.

¡María, que tu soledad-solidaria nos lleve a tu solidaria-soledad!

Lectura del Evangelio:

"Junto a la cruz de Jesús, estaba su made y la jermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: ´Mujer, aquí tienes a tu hijo´. Luego dijo al discípulo: Áquí tienes a tu madre´. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa." (Jn.19, 25-27)

Meditar:

¿Qué me dice la Palabra de Dios?
¿Qué le digo yo en respuesta?

Rezar:

Oración a María Guadalupana (pag.22)
Oración a San José (pag.23)

"María, Madre nuestra Reconciliadora, ruega por nosotros".

Frase para meditar durante el día:

"Quien encuentra a Dios en todo es: un contemplativo en la acción, un instrumento unido al Señor, alguien rebosante de discreta caridad, alguien que encuentra todo en el Señor."
("Gotas de sal y de sol": Bernardo Olivera o.c.s.o.)

 

 

DÍA NOVENO

ALIANZA CON DIOS, EN MARÍA

María,
Hija predilecta del Padre,
Madre del Hijo único de Dios,
Templo del Espíritu Santo
Y Esposa de San José.
Te confesamos:
Inmaculada y siempre Virgen,
Madre de Dios y de la Iglesia, Asunta, Mediadora y Reina.

María,
Dios te colmó de gracia
Para que fueras Madre de la Vida:
De Jesús y de la nuestra.

Deseamos llagar al Padre,
Por Cristo, de quien eres Madre,
En el Espíritu Santo que te habita.

¡Queremos contemplarlos
con la luz de tus ojos fieles,
amándolos en el fuego de tu corazón en llamas!
Por eso nos entregamos
Y ponemos en tus manos.
Confiamos a tu protección maternal
Y nos consagramos en alianza eterna.

Combatimos el pecado.
Creemos, esperamos, amamos.
Comemos a Jesús sacramentado.
Nos esforzamos y ejercitamos.
Dialogamos con el Verbo revelado.
Somos familia: hijos y hermanos.

Morenita Guadalupana,
Virgencita de Luján,
Señora de la Merced y del Carmen
Madre nuestra reconciliadora:
Preséntanos a Jesús,
Concédenos a Jesús,
Confómanos con Jesús.

Consagrados en alianza eterna
Testimonio de santidad de la Iglesia
Y consolidamos su unión.
Aliados con Dios,
En la solidaridad y soledad de María,
Compartimos lo que somos:
Marianos y contemplativos
Al servicio de todos.

Amén.
(Abad Bernardo Olivera o.c.s.o.)